PRÓLOGO
Este libro que la poeta venezolana Georgina Ramírez publica en Chile, obtuvo la Beca de Creación otorgada por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura 2020. Esto nos indica que su extraordinario proyecto poético que comenzó siendo una niña muy pequeña, no es solamente reconocido en su patria latinoamericana y en Europa. Y ahora es una poeta nuestra refugiada en Chile, un regalo para la poesía.
Una pequeña digresión: no puedo evitar hacer mención que Venezuela en 1973 se convirtió en la nueva patria de tantos exiliados que fueron recibidos como hermanos caídos en la desgracia de las dictaduras latinoamericanas. Y como el tiempo es cíclico y “da vueltas en redondo” como dice Úrsula Iguarán en Cien años de Soledad, ahora los venezolanos llegaron a Chile escapando de la dictadura de Chávez y Maduro; me duele percibir que el trato hacia ellos, los inmigrantes venezolanos, no tiene nada que ver con la bienvenida de héroes que tuvieron los chilenos, entre los cuales iba una joven periodista llamada Isabel Allende que comenzó a escribir su primera gran obra como una carta dirigida a su amado abuelo. Así se reescribió una parte de la historia de Chile en La casa de los espíritus, una obra que jamás se hubiera escrito sin el cisma del 73 en este lugar del fin del mundo.
Así veo a Georgina Ramírez Avilé: la mujer que escribe su tierra para no olvidar, ni que la historia olvide que toda dictadura es infernal y cavernaria. Su libro está compuesto como una trilogía que se inicia con Una mujer llamada ciudad, continúa con Una ciudad llamada dolor, para cerrar con Un dolor llamado país.
Una mujer llamada ciudad nos presenta a esta “Hija de Eros”: Diosa hermanada con la ciencia y con el vicio/ santuario añoso de placeres y su resplandor que se despliega en la piel del mundo y en las postales de distintos lugares que la autora ha visitado. Pero siempre es la mujer asombrosa y asombrada de su propio cuerpo y las marejadas de la pasión: No supo contener dentro de su vientre/ ese fuego que inquietaba las caderas/ y estallaba el paso// No le era permitido ser tan bella/ tal vez por eso/ él la amó// La amó tanto que se hizo cenizas a su lado.
En el poema “Azores” nos sorprende: Esta isla que hoy habito/ tiene tu nombre// llegué aquí de tanto naufragio/ contenido en el pecho// primero fui sirena/ luego sal// en mar también/ me convirtió tu partida// un cuerpo/ vestido de ausencia// de a poco/ el agua fue cesando/ y solo quedó el vacío/ esta hoja ya no en blanco/ un fragmento de tierra/ atracado a un poema.
En “África”, la fémina se transforma: Hambrienta/ preparo la celada/ percibo el temblor de tu cuerpo// Salivo/ atenta a la mordida/ mientras advierto la palidez en tu rostro/ destilan los fluidos// Me arrastro en acecho/ olfateo el espacio/ ese olor exasperado// soy puro instinto garras y dientes/ alerta a la presa/ aullido que ahoga en la entrepierna// Licántropo sediento/ que aterriza en tus hechuras// no temas// Soy un animal domesticado.
En la segunda parte, Una ciudad llamada dolor, está vivo el desgarro del desarraigo y en “Confesión” podemos registrar su Ars poetique y el temple de ánimo que habita la palabra sagrada de la poeta: Intento escribir el mundo/ para que duela menos/ y el poema no se resiste// Pero queda la herida/ el país/ en carne viva/ardiendo.
Y el inconmensurable dolor del niño en su inocencia viendo y viviendo lo que ningún niño debería experimentar: Querías andar en bicicleta/ por tu calle/ ser ese olor a tierra/ cualquier día de trompos y metras/ ser bombero o policía// Querías ser un niño// Pero naciste en un país/ que no sabe abrazar la infancia.
La tercera parte se cierra con Un dolor llamado país, donde podemos ingresar en la fragua misma del sufrimiento y del horror. Solo me permito la libertad de reproducir completo el poema que inicia el capítulo final como un epítome del infierno poetizado por la espléndida y eficaz mano-corazón-mente de Georgina Ramírez, un nombre para recordar porque fiel a Tolstoi que aconsejó a todo escritor pintar la propia aldea para ser universal, se cumple a cabalidad en estas Postales de Georgia.
VENEZUELA
Todo comenzó con mi
padre
que trajo el mar en los ojos
Llegó a este suelo
tras infinitas noches
de sueños navegados
Amó al país
como a sí mismo
y bautizó su lengua
con el nuevo idioma
Nos plantó como semillas
para hacernos parte de
esta tierra
sembró su vida en
nuestro ombligo
Aprendimos a latir
con el nuevo corazón
que llevaba en su pecho
y nunca fuimos
extranjeros.
Teresa Calderón
Santiago de Chile, 2022
ÁFRICA
Hambrienta
preparo la celada
percibo el
temblor de tu cuerpo
Salivo
atenta a la
mordida
mientras advierto
la palidez en tu rostro
destilan los
fluidos
Me arrastro en
acecho
olfateo el
espacio
ese olor
exasperado
soy puro instinto
garras y dientes
alerta a la presa
aullido que ahoga
en la entrepierna
Licántropo
sediento
que aterriza en tus hechuras
no temas
Soy un animal
domesticado.
AZORES
Esta isla que hoy
habito
tiene tu nombre
llegué aquí de
tanto naufragio
contenido en el
pecho
primero fui
sirena
luego sal
en mar también
me convirtió tu
partida
un cuerpo
vestido de
ausencia
de a poco
el agua fue
cesando
y solo quedó el
vacío
esta hoja ya no
en blanco
un fragmento de
tierra
atracado a un
poema.
ISLANDIA
Ella no pretendía verterse en sus brazos
No supo contener dentro de su vientre
ese fuego que inquietaba las caderas
y estallaba el paso
No le era permitido ser tan bella
tal vez por eso
él la amó
La amó tanto que se hizo cenizas a su lado
Desde ese día
en que el beso los abrasó
esa mujer supo
que había nacido para saciar sus ganas
saturar en deseo
impedir el vuelo.
BALI
Tu cuerpo
esférico
lunar
se irriga en mis
entrañas
azul
curvilíneo
que enmudece
al contacto de mi
boca
Devora la presa
con tu hambre
animal
melancólico
sáciate
Criatura nocturna
gime debajo de mi
cuerpo
despluma mi
vientre
con tu herida.
HAITÍ
Hoy hice para ti una pequeña maleta
Agua
pan
chocolate
y un poema
La tierra se abre a tus pies
se traga la casa
tu gente
se traga tu risa
Te escupe de vuelta la piel llagada
Cierro mis ojos para no ver tu llanto
pero el llanto no cesa
Se hace eco en mi almohada
que apenas puede soportar mi insomnio
que ya no puede contener tu imagen
Quién sostiene una vida que cae.
PIEL DE ASFALTO
He ido
disolviéndome
para que esta
ciudad no me duela tanto
He dejado de
llamar niño a sus parques
sudo en el revés
de mis formas
y apresuro el
paso
-esta vez llegaré
a casa-
me digo
mientras invento
la forma del
equilibrio
No me engaño
sé que todas sus
noches
tienen algún
perro que aguarda
por el mordisco
aun así
camino sobre su
lomo cansado
volteo a ratos
vuelvo a llamar
pájaro al canto
me pregunto si en
su sombra
cabe tanto suelo
y piso
Quizá deba
guardarme
para ese infarto
que llegará a las
tres de la mañana
mientras la
ciudad duerme
con el regazo
hinchado
por sostener
tanta muerte.
J. M. DE LOS RÍOS
Sus ojos iban
vestidos de
domingo
a la hora del
rezo
no pude ser
palabra
callé
un grito
penetrante
se ahogó
en el abismo que
somos
No escuchamos tu
ruego
sólo anhelabas un
día
un mañana quizá
Querías andar en
bicicleta
por tu calle
ser ese olor a
tierra
cualquier día de
trompos y metras
ser bombero o
policía
Querías ser un
niño
Pero naciste en
un país
que no sabe
abrazar la infancia.
LA GUERRA QUE NO ME CONTARON
No es la guerra
niño mío
quien te borra
Ese hueco en las
entrañas
no es la bala
Caes
con todas las
preguntas
en el rostro
y todas tus
mañanas
cercenadas
Es el hambre niño
es el hambre
quien te mata.
LA ÚLTIMA CENA
Alguien tiene que
quedarse
a enterrar a los
muertos
las oraciones
lavadas por la
distancia
ya no le llegan
al santo
y la vela
que sobre el
altar
se preña de
peticiones
no se mantiene
encendida
en otro idioma
Alguien tiene que
quedarse
a alimentar a los
muertos
de hambre o de fe
que quizá sea lo
mismo
porque del pan
ya ni la migaja
queda
aunque sea
cuerpo de Cristo.
AÑORANZA
No siempre es el
temblor
los huecos en la
espalda
la huida
A veces a Caracas
le crece con el
olor a mango
y las metras de
la infancia
las ganas de
quedarse.
Partir
es siempre partirse en dos
Cristina Peri Rossi
No es solo partir
y dejar el hambre
en las esquinas
Es escuchar en tu
idioma
palabras ajenas
Explicar la
miseria que te curte la piel
y te inunda la
mirada
Defender la
dignidad
de las siete
estrellas hechas carne
Sí
partir es
partirse
van pedazos de ti
sin ti
recorriendo
caminos
que no conducen
Partes con el
hambre de todos
en la espalda
y cada bocado
duele
por el que nada
lleva a la boca
y buscas algún
sabor
que llene tanto
vacío
Así se parte
así nos partimos
mientras vamos en
trenes
que nunca llegarán a casa.
ERRANCIA
Después
de tantos pasos
hubo
uno que me hizo extranjera
Todo
sigue igual
sólo
que la lágrima
cae
ahora
en
otro idioma
SANTIAGO
La
piel
intenta
restaurarse
en esta parte
final del mundo
Hago
puntadas
para coser
la
nueva tierra
a un
costado
algunos pedazos
se unen
pero sangro
Todavía sangro
cuando
te nombro.
LA VOCAL DEL EXILIO
Hoy
que el país es desamparo
recojo
a todos mis hermanos
que
son la diáspora del mundo
los
aferro a mi vientre
como
queriendo gestarlos
parirlos
nuevamente
en un
suelo menos incierto
Inventar para
ellos
un idioma
universal en mis entrañas
que nunca estén
solos
en ningún
comienzo
pido una letra
para nombrarlos
No he aprendido a
estar entera
si alguien pierde
un pedazo
Tal vez por eso
hoy soy tan solo
un fragmento
Un trozo de
tierra sin tierra.
4900 KILÓMETROS
Perdona que te
llene la tierra de nostalgia
estoy anegada y
me desbordo
Mi país hoy es un
animal herido
y yo muerdo por
el
Somos llaga
lamento
y exilio
llevamos un dolor
en los hombros
Queremos ser
sonrisa
lo juro
pero la boca se
niega a esbozar el gesto
porque en mi país
hay hambre
y yo no puedo
dormir
con tanto
estómago vacío
Mis niños mueren
en las calles y
en los hospitales
porque alguien
decidió que esas vidas no valen
y los encarcelan
aunque no lo
creas
a mis niños los
ponen tras las rejas
y les pegan
y ellos no
entienden
así no se juega a
los soldaditos
mis niños sufren
y por eso hoy
yo que estoy
lejos
inundo tu tierra
con mi llanto.
Sus poemas han sido publicados en las antologías poéticas: El Ojo Errante (Venezuela); La Mujer Rota (México); La voz de la ciudad (Venezuela); Miradas y palabras sobre Caracas, para bien o para mal (Venezuela); Arte Poética (Argentina); Cien mujeres contra la violencia de género (Venezuela); 102 Poetas Jamming (Venezuela); Aquel invierno que gritamos (España); Antología de Literatura Erótica Artesanía de la Piel (España) El puente es la palabra (Venezuela) La Mujer Rota (República Dominicana); Fragua de Preces (España); Una cicatriz donde se escriben despedidas (Chile); A Scar Where Goodbyes Are Written (EE.UU)
Instagram: @georginaramirez_ y @laparadapoetica















