domingo, 30 de mayo de 2010


“me traigo cuatro rostros
para hacerlos brillar en el poema”

Armando Rojas Guardia



Reposa el hombre a la espera
marioneta de su destino
sólo un suelo pestilente cobija la sombra

los años se esconden tras los barrotes

Piensa en la madre
Su sexo siempre en venta para el sustento
y ese afán de protegerlo de las calles
el refugio obligado del desamparo

Mil cruces no bastaron para bendecirlo
porque la candidez necesita aún más

Entrar descalzo al calabozo -ordenan-
en este inframundo, un par de trenzas
pueden zanjar la vida

Qué entienden los zapatos de libertad

Georgina Ramírez

5 comentarios:

anamorgana dijo...

Un poema bastante amargo y dice mucho.
Gracias por traerlo.
Besos

-Pato- dijo...

Yo creo que lo dejan descalzo por eso, porque los zapatos saben de libertad...

Besos.

Abriles dijo...

Bien logrado Georgina, incisivo...

Leo dijo...

Sí, es triste y amargo pero bien logrado.
Que tengas un beliz fin de semana.

Abrazos
Leoonor

adaev dijo...

los zapatos son una tortura si no hay camino que recorrer,claustrofóbico y hermoso,gracias